Gente que ya entrena
Mi especialidad. Llevan tiempo entrenando y se han estancado: ahí es donde afinar la programación lo cambia todo.
Quién soy
29 años, de Barcelona. Entreno desde 2016 y asesoro desde 2020. Me dedico a algo muy concreto: que la gente que ya entrena deje de estancarse. Perder grasa y ganar músculo afinando la programación, no apretando más los dientes.
Cómo empecé
Empecé en el gimnasio en 2016, combinándolo con artes marciales. Al tiempo me lesioné la lumbar y pasé dos años con un dolor que me limitaba la vida, incluso trabajando jornadas enteras de pie.
En 2019 decidí tomar acción y entrenar para fortalecerla. Nadie me había dicho que la salida pasaba por ahí: lo descubrí entrenando. Por eso sé lo que es entrenar con algo que duele, y por qué la salud va por delante en cualquier plan que escribo — para mí no es un extra ni una moda: es lo que me devolvió el día a día normal.
Lo que aprendí a palos
De 2016 a 2020 fui por mi cuenta. Llegué a pesar 59 kg persiguiendo verme definido sin tener músculo debajo que definir — exactamente el error que veo repetirse cada semana.
En 2020 me puse en manos de un entrenador y entendí lo que era entrenar de verdad: progresión real, estructura y comer para construir. De ahí salieron los 16 kg que me separan de aquella foto, y de ahí salió esto.
Perdí cuatro años haciendo lo que hace casi todo el mundo. Mi trabajo es que tú no los pierdas.


De los 59 kg de mis primeros años entrenando a los 75 kg de hoy.
El recorrido
2016. Empiezo en el gimnasio por mi cuenta, combinándolo con artes marciales.
2019. Tras dos años con la lumbar lesionada, tomo acción y empiezo a entrenar para fortalecerla.
2020. Me pongo en manos de un entrenador, aprendo lo que de verdad es entrenar a la vez que me formo y empiezo a asesorar a otras personas.
2020 – 2024. Cuatro años centrado en el powerlifting, con dos competiciones por el camino, llevando los básicos al límite.
2025 – hoy. Foco en estética y culturismo, sin soltar los básicos: ahora el objetivo es llevarlos todavía más lejos.
Experiencia real
Por mis manos han pasado perfiles muy distintos, y cada uno me ha obligado a aprender algo que no sabía.
Mi especialidad. Llevan tiempo entrenando y se han estancado: ahí es donde afinar la programación lo cambia todo.
Preparando pruebas físicas con una fecha de examen cerrada en el calendario. No hay margen para improvisar.
Roturas de ligamento cruzado, lesiones de hombro… adaptando el entrenamiento a lo que cada fase permitía hacer.
Gente que no había pisado un gimnasio en su vida y necesitaba un plan que no la asustara el primer día.
Donde la fuerza deja de ser estética y pasa a ser autonomía: levantarse, cargar peso, moverse sin miedo.
Entrenamiento adaptado a cada trimestre y una vuelta progresiva después del parto, priorizando seguridad y sensaciones por encima de cualquier número.
Programar para quien vuelve de una operación no se parece en nada a programar para quien busca aumentar su masa muscular. He tenido que aprender las dos cosas, y eso es justo lo que acaba notándose en tu plan.